
Litros de leche para los niños de Sierra Leona
El cielo, por viejo y por cansado, comenzaba a despegarse por los bordes..
El vendaval atmosférico ha dejado una total desubicación cosmológica de sentimientos que comienzan a cargarse de electricidad. Donde tendría que estar el amor hay continuas rupturas dialécticas. Donde debería encontrar un desahogo crecen lagunas creativas. En oleaje también está llegando la moda de una entonación al lenguaje para enfatizar retahílas, exprimida por algunos medios de comunicación (a dónde vas, manzanas traigo) que se me hace molestísima, casi tanto como el graznido que emiten los platos del comedor cuando los asesina el serrucho del cuchillo. Se clava en las encías y estalla los tímpanos .
Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida. Lo primero que me llamó la atención de la frase fue su construcción gramatical, suena mal. (La versión inglesa se ve mucho más acabada). De ella se concluye que los creyentes viven preocupados como seres potencialmente pecadores, o bien los ateos consideran que creer en Dios conlleva una serie de restricciones que no dejan ser feliz.
Se va cerrando un año sin haberme dado yo cuenta, agotándose como este lápiz con el que escribo tumbada en la cama. Creo que el motivo principal es que ha sido el primer año de trabajo completo y en el he tenido que racionar mis vacaciones. Hay para quien incomprensiblemente 28 días al año se hace demasiado, para mí sin duda ha supuesto un hachazo más a mi libertad en este año donde me he movido casi exclusivamente por mis obligaciones. Tener delante un calendario en blanco y hacer exiguas crucecitas para reservarme los días que van a ser míos y entregárselo a gerencia fue algo lamentable. El resto de los días, encoger la mente, hacerse una pelota y trabajar entregándome al máximo. Esto no parece una novedad, pero por el hecho de que se tenga asumida esta forma de vida como la normal, no me parece que sea la correcta..